Soy un hombre bastante pecador, pero conozco la diferencia entre un pastor y un asalariado. Está de acuerdo con Monseñor Viganó al decir que ha habido una usurpación de la Iglesia. El catecismo se refiere a esta apostasía de la verdad como ‘La última prueba de la Iglesia’.
El afamado director de cine y actor Mel Gibson, ha publicado un vídeo en las redes sociales en las que da su opinión sobre la situación de la Iglesia católica en la actualidad.
Gibson defiende algunas ideas del arzobispo Carlo Maria Viganò, ex nuncio en Estados Unidos y dice que la Iglesia tiene una «profundad enfermedad» que la aflige.
Gibson se muestra crítico con los obispos de su país, y cuenta lo que pasó hace más de 15 años cuando fue a la Conferencia Episcopal de su país para pedir apoyo para la película que estaba realizando: ‘La Pasión de Cristo’. «Todos, excepto unos pocos, me dieron la espalda», comenta el director de cine.
El famoso actor confiesa que es «un pecador», pero sabe diferenciar entre un «pastor» y un «mercenario». «Creo que la gran mayoría de estos obispos son solo un grupo de mercenarios», dice, refiriéndose a aquellos obispos que ‘castigan’ a los sacerdotes que siguen la ortodoxia.
«Y mi pregunta es, ¿quién les tiene contratados?», se pregunta Gibson. «Yo no creo que sea Jesús», dice. «¿Es Francisco? ¿Quién contrata a Francisco? ¿Es la pachamama?», se pregunta el actor australiano.
Los prelados , los catecismos católicos oficiales y la Biblia dicen que la apostasía masiva es un sello distintivo de los últimos tiempos.
Bajo el título de “La última prueba de la Iglesia”, el Catecismo de la Iglesia Católica, en el párrafo 675, habla de una pérdida generalizada de fe entre los católicos: “Antes de la segunda venida de Cristo, la Iglesia debe pasar por una prueba final que sacudirá la la fe de muchos creyentes”.
El catecismo también advierte de una “persecución” que acompaña a “un engaño religioso que ofrece a los hombres una solución aparente a sus problemas al precio de la apostasía de la verdad”. Esto suena inquietantemente como a la Falsa Iglesia Bergogliana.
El cardenal Willem Eijk se centró en el párrafo 675 del Catecismo en una carta que escribió en 2018 cuando era arzobispo de Utrecht (una ciudad de los Países Bajos).
El cardenal lamentó que el ‘Papa Francisco’ no prohibiera a los obispos alemanes distribuir la Sagrada Comunión a los protestantes, así como a los cardenales “que públicamente proponen bendecir las relaciones homosexuales”.
Eijk reveló que los ataques generalizados contra el “Depósito de la fe contenido en la Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura” lo llevaron a creer que la Iglesia se acerca a su “juicio final”.
Venerable Ab. Fulton Sheen ya hablaba en 1946 de una inminente crisis apocalíptica de fe. Sheen predijo que el Diablo incluso intentaría falsificar la Iglesia:
Él engañará incluso a los elegidos. Establecerá una contra-iglesia que será el mono de la Iglesia porque él, el Diablo, es el mono de Dios. Será el cuerpo místico del Anticristo que, en todo lo externo, se parecerá a la Iglesia como cuerpo místico de Cristo.
El Catecismo del Concilio de Trento del siglo XVI (también llamado “Catecismo Romano”) concuerda con el catecismo moderno sobre el tema. El catecismo tridentino explica: “Las Sagradas Escrituras nos informan que el juicio general será precedido por estos tres signos principales: la predicación del evangelio en todo el mundo, la apostasía de la Fe y la venida del Anticristo”.
Tales “Sagradas Escrituras” incluyen 2 Tesalonicenses 2:2-5 de San Pablo , en donde le recuerda a su rebaño que la segunda venida de Cristo no ocurrirá “a menos que primero venga una rebelión, y se manifieste el Hombre de Pecado, el Hijo de Perdición”. “
La Venida del Señor y sus señales precursoras:
“Por lo que respecta a la Venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos,
que no os dejéis alterar tan fácilmente en vuestros ánimos, ni os alarméis por alguna manifestación del Espíritu, por algunas palabras o por alguna carta presentada como nuestra, que os haga suponer que está inminente el Día del Señor. Que nadie os engañe de ninguna manera.
Primero tiene que venir la apostasía y manifestarse el Hombre impío, el Hijo de perdición, el Adversario que se eleva sobre todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta el extremo de sentarse él mismo en el Santuario de Dios y proclamar que él mismo es Dios.
¿No os acordáis que ya os dije esto cuando estuve entre vosotros? Vosotros sabéis que es lo que ahora le retiene, para que se manifieste en su momento oportuno.
Porque el misterio de la impiedad ya está actuando. Tan sólo con que sea quitado de en medio el que ahora le retiene, entonces se manifestará el Impío, a quien el Señor destruirá con el soplo de su boca y aniquilará con la Manifestación de Su Venida.
La venida del Impío, estará señalada por el influjo de Satanás, con toda clase de milagros, señales, prodigios engañosos y todo tipo de maldades que seducirán a los que se han de condenar por no haber aceptado el amor de la verdad que les hubiera salvado. Por eso Dios les envía un poder seductor que les hace creer en la mentira, para que sean condenados todos cuantos no creyeron en la verdad y prefirieron la iniquidad.” (2 Tes 2, 1-12)
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